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viernes, 13 de abril de 2018

Vocales de la Primera Junta e historia

Vocales de la Primera Junta e historia

 

¿Qué vocal se enfureció con la familia Saavedra?


Fue Domingo Matheu, en una jornada de toros. Harto ya de los “autodesignados invitados VIP”, concurrió bien temprano a la lidia con el fin de ocupar el palco oficial. Él mismo dejó su indignación por escrito: Una tarde que había función de toros, me fui al palco destinado para la Junta mucho más temprano que otras ocasiones, sabiendo que servía para Saavedra y su esposa con las mujeres que ella llevaba; y al entrar en él vi dos sillas muy bien adornadas con sus dos cojinillos y alfombras a los pies. Al preguntar quién había hecho la manualidad, un señor mayor contestó que había obedecido las órdenes del “excelentísimo Cabildo”. Y como el Cabildo allí no mandaba, Matheu contraordenó retirar alfombras y cojinillos.

Para futuras ocasiones, el propio Matheu se encargó de fiscalizar que se terminaran los lujos y que Saturnina Otálora de Saavedra dejara de llevar amistades. De todos modos, parece que después de la extracción de los cojinillos, a la dama no le quedaron más ganas de participar, ya que jamás volvió a usar el palco.

¿Quién fue el vocal que murió por un disgusto?


Fue el único sacerdote de la Primera Junta y el pionero de los aniversarios: cumplió años a los tres días de haber asumido y fue el primero de los nueve miembros en morir.

Las disputas internas alternaban el frágil corazón de Manuel Maximiliano Alberti. Su vínculo con Saavedra era tirante. Los cortocircuitos comenzaron a partir de la polémica incorporación de los diputados de las provincias a la Junta, a fines de 1810. Alberti – igual que Castelli, Paso y Moreno – estaba en contra de sumarlos, pero fue el primero en ceder. Otro de sus enemigos fue el deán Funes, aliado de Saavedra. Probablemente, asumiendo su dificultad para soportar más presiones, escribió su testamento en el mismo mes que sufrió una falla cardíaca (enero de 1811). Tres días más tarde de aquel episodio, y después de haber tenido un entredicho con el Deán (“escandaloso”, según Posadas) sufrió un infarto camino a su iglesia de San Nicolás donde sería enterrado. Al funeral asistieron todos los integrantes de la Junta Grande, Funes incluido. Su lugar en el gobierno, lo ocupó Nicolás, Rodríguez Peña, decidido morenista.

¿Quién fue el miembro de la Primera Junta que abandonó la carrera del sacerdocio?


Mariano Moreno, el mayor de 14 hermanos, en quien sus padres depositaban todas sus expectativas. En aquellos tiempos, tener un hijo cura (o una hija monja) era lo más preciado que podía sucederle a una familia decente y ambiciones de progreso. Moreno era inteligente et tenaz, pero sus padres no tenían recursos económicos que acompañaran su aprendizaje. Asistió al colegio San Carlos en calidad de oyente (no podía pagar el pupilato) durante tres años. El joven se destacaba en todo y entonces cobraron importancia varios integrantes del clero, que hicieron de sponsors. Se instaló en Chuquisaca para iniciar su carrera sacerdotal. La amistad con el canónigo Terrazas fue determinante.

El sacerdote convocaba en su casa a los más destacados de la ciudad, y en su biblioteca hallaba incluso libros prohibidos por la Inquisición. Moreno no podía pedir más hasta que llegó alguien que le cambió el rumbo de su vida. Era Maria Guadalupe Cuenca, de trece años, aspirante a monja. Fue difícil convencer a la madre de la niña. Pero no imposible. La presencia de Terrazas en la casa de la viuda de Cuenca no era algo para ignorar. En mayo de 1804, con Mariano ya abogado, se casaron. Terrazas bendijo la ceremonia y el flamante doctor en leyes prefirió que sus padres no se enteraran. Fue Cayetano Rodríguez, confesor de Moreno, quien dio la noticia en Buenos Aires.



¿Perón y un vocal de la Primera Junta murieron en el mismo lugar?


Carlos Villate heredó una famosa quinta rediseñada por Prilidiano Pueyrredón, hijo del brigadier, histórica, porque allí había muerto el vocal Miguel de Azcuénaga, en 1833. Villata arrancaba sin piedad los suspiros de las mujeres más refinadas. Atractivo, según los cánones de la época, y empapado de viajes a Paris, paseaba su soltería (que se llevó a la tumba) a bordo del lujoso yate que solía anclar en el puerto de Olivos. La quinta era conocida como “la pajarera de Pueyrredón” por su cantidad de ventanales. Las fiestas que este dandy hacía allí eran antológicos. Murió a los 46 años. En su testament expresó su volunta: la casona sería residencia de los presidentes argentinos. Allí, en la quinta de Olivos, donde expiró Azcuénaga, también falleció quien fuera dos veces presidente, Juan Domingo Perón (1895-1974).
Antigua fotografía de la Quinta de Olivos (en 1898)

¿Cómo actuó la contrarevolución?

¿Cómo actuó la contrarevolución?


Desde Córdoba, el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha se manifestó contrario a la Junta. Tuvo como aliado a Santiago de Liniers, hombre de prestigio y peso político. La noticia de la revolución porteña llegó a Córdoba el 30 de mayo de 1810. Los principales funcionarios de la ciudad, jurando secreto, debatieron lo que debían hacer. El deán Funes traicionó el juramento e informó a Buenos Aires lo que allí se tramaba.
Se propusieron una meta difícil: instruirían un regimiento para unirse a las fuerzas del Virrey Abascal desde Lima. Pero los soldados desertaban en grupos y hasta desaparecieron seis de los quince cañones que habían reunido.

La Junta, terminante, había tomado la decisión de capturar y fusilar a Liniers, Concha, Victorino Rodríguez, el obispo Orellana y a todos los cabecillas que pretendieran alterar lo que ellos habían instaurado.

Liniers et sus aliados partieron de la ciudad de Córdoba el 31 de julio de 1810 para integrarse a las fuerzas de Abascal. Llevaron 400 hombres, de los cuales 50 desertaron en cuanto cayó la noche. El resto de la tropa se deshizo en un suspiro mientras Ortiz de Ocampo enviaba a Balcarce con 75 hombres para capturarlos. Entre ellos marchaba “Pepe” Urien, sobrino de Rivadavia. Liniers ofreció dinero a un moreno a cambio de que lo escondiera, pero éste lo delató apenas se topó con Urien. Otras dos partidas encontraron al resto de los enemigos. Cinco de los seis prisioneros fueron ejecutados por Castelli: Liniers, Concha, Santiago Allende, Joaquín Moreno y Victorino Rodríguez. Por la investidura religiosa, Orellana salvó la vida.

Fusilamiento de Liniers y de sus compañeros en Cabeza de Tigre. Acuarela de Franz Van Riel

¿Dónde descansan los restos de los Patriotas?

¿Dónde descansan los restos de los Patriotas?


Siguiendo la costumbre colonial, varios de los próceres argentinos fueron enterrados en iglesias católicas. Por ejemplo, los restos de San-Martin, Guido y Las Heras están en la Catedral Metropolitana, y de Belgrano, Gonzales Balcarce, Quintana y Álzaga, en la de Santo Domingo, en Buenos Aires. El déan Funes y José María Paz están sepultados en la Catedral de Córdob; Güemes, en la de Salta, y Urquiza, en la Basílica de la Inmaculada Concepción, en Entre Ríos.

Sin embargo, son varias de casi cinco mil bóvedas del Cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, donde descansan los cuerpos de los Próceres de la Independencia, así como de presidentes, políticos, militares, científicos, artistas y celebridades de distintas épocas.

De hecho, se dice que recorrerlo es recorrer parte de la historia de la Argentina o por lo menos de conocer a varios de sus protagonistas.
 
El Cementerio de la Recoleta, el primero público que tuvo la ciudad – tiene 54.843 metros cuadrados y fue creado en 1822, con el nombre del Cementerio del Norte, en los terrenos que habían sido de los monjes recoletos.
 
Cementerio de la Recoleta, litografía coloreada de Carlos Enrique Pellegrini. 1841

Las tumbas del Cementerio de la Recoleta


Entre quienes actuaron en el siglo XIX, y se encuentran allí descansando, se pueden mencionar, por orden alfabético, a Juan Batista Alberdi, Valentín Alsina, Ignacio Álvarez Thomas, Carlos María de Alvear, Nicolás Avellaneda, Miguel de Azcuénaga, Carlos Luis Federico de Brandsen, Gullermo Brown, Antonio Cambaceres, Manuel Dorrego, Remedios de Escalada de San Martin, Carlos Guido Spano, José Hernández, Amadeo Jacques, Vicente López y Planes, Domingo Matheu. Bartolomé Mitre, Juan Manuel Ortiz de Rosas, Juan José Paso, José C. Paz, Juan Martín de Pueyrredón, Juan Facundo Quiroga, Guillermo Rawson, Martín Rodríguez, Nicolás Rodríguez Peña, Cornelio Saavedra, Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Cruz Varela, Florencio Varela, Luis Vernet.

Una tumba del cementerio de la Recoleta. Foto de Elena

¿En qué consistían los duelos?

¿En qué consistían los duelos?


Como en otras latitudes, el duelo criollo era un evento con normas no escritas que servía para “lavar el honor de alguno de los contendientes y ratificar su posición en la sociedad. Se trataba más de una afirmación de habilidad y de predominio sobre el contrario que de la búsqueda de su muerte y, a veces, sólo se intentaba marcarlo en el rostro con el cuchillo.

Ésta era el arma personal de los paisanos, que también servía como herramienta de trabajo y utensilio. Cuando lo llevaban en la espalda, atravesado en la cintura y con el cabo asomando hacia la derecha, el filo iba hacia arriba, y si lo sujetaban adelante, entre el ombligo y la cadera derecha, éste iba hacia abajo. Sin embargo, los gauchos eran remisos a desenfundar el cuchillo e, incluso, cuando el adversario no era digno de ello, podían valerse simplemente des rebenque o hasta de la alpargata.

Como armas defensiva, para desviar la puñalada, usaban el poncho, que se enrollaban en el brazo izquierdo y con éste separado del cuerpo. Y le dejaban una parte suelta, que podían utilizar tanto para distraer al rival con el movimiento de los flecos o darle chicotazos desdeñosos en la cara, como también – los más hábiles, para enredar con éstos el arma des contrincante.

El cementerio de la Recoleta en Buenos Aires, Argentina. Foto de Elena

¿Qué se leía y qué se pintaba en 1810?

¿Qué se leía y qué se pintaba en 1810?

¿Qué se pintaba entonces?


El español Francisco de Goya (1726’1828), pintor genial, comienza una ambiciosa tela que le tomará dos años terminar. Se trata de El Coloso (1810-1812). Es una visión de pesadilla donde un gigante se levanta por sobre los nubarrones y parece amenazar a una humanidad que huye, pequeña y aterrada.

Se considera esta obra siniestra y magnifica como una metáfora de los horrores de la guerras napoleónicas, aún en pleno desarrollo cuando Goya la pinta. Lejos de este estilo sombrío está el francés Jean-Auguste Dominique Ingres (1780-1867), casi en las antípodas (estéticas y políticas, ya que era un ferviente admirador de Napoleón). Alrededor de este año Ingres inicia la pintura de otra obra ambiciosa, La gran odalisca (concluida en 1814). En ella se puede apreciar una belle mujer con una de esas “espaldas de Ingres”, es decir, con por lo menos tres vértebras de más para estilizarlas a su gusto.
La gran odalisca
Coloso

¿Qué se leía, qué se escuchaba, qué se veía?


La novela gótica de fines del siglo XVIII está en decadencia y da paso a nuevos autores, menos inclinados por el horror sobrenatural que por las tramas de aventuras románticas y ambiente pseudohistórico.

El escocés sir Walter Scott (1771-1832), líder indiscutido del género, publica este año de 1810 La Dama del Lago, que le abrirá paso a la fama. La acrecentará rápidamente con traducciones masivas de sus numerosísimas novelas (¡La primera edición completa de ellas, impresa en Edimburgo, llega a ocupar 48 tomos!) España cuenta con buenos exponentes, como Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), de gran influencia política, y Leandro Fernández de Moratín (1760-1828), dramaturgo autor de El sí de las niñas(1806), representada a ambos lados del Atlántico durante los años siguientes. Y en lo que a teatro se refiere, por estos años nace un género eminentemente popular, el melodrama.

En París, se estrena en 1810 Las ruinas de Babilonia, de R.C.G. de Pixérécourt (1773-1884), padre de este género con descendencia hasta la actualidad (las novelas televisivas). Gioachino Rossini (1792-1868), el más famoso operista de su generación, debuta en Venecia con su primera producción, La cambiale di matrimonio.

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