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lunes, 9 de abril de 2018

Argentina: Notas históricas

Argentina: Notas históricas


¿Qué deporte empezaba a popularizarse?


Hoy puede parecer increíble, pero el fútbol, entonces, no era un juego masivo en 1910. Por empezar, su nombre todavía se escribía y pronunciaba de acuerdo con su origen británico: football.

De hecho, fue importado de aquellas islas. Uno de sus ilustres precursores, el escocés Alexander Watson Hutton (1853-1936), educador radicado en Buenos Aires, en 1893, fundó la Liga del Football Argentina. Este deporte empezó como un juego de elite. El nuevo siglo también dio a luz los primeros grandes clubes. El cuadro nacido con el Centenario, en 1910, es el Club Atlético Vélez Sársfield, hoy Vélez a secas o El Fortín.

Los problemas sociales

En 1909, una bomba anarquista había matado al jefe de la policía, coronel Ramón Falcón. En cuanto a los paros, en 1907, había estallado en Buenos Aires la llamada “huelga de inquilinos”, que dejó como saldo un muerto y numerosos heridos. No todos eran palacios en la Belle Époque; los conventillos, o viviendas compartidas, son otra marca de la época, así como el trabajo no regulado. Las grandes olas inmigratorias se integraron como mejor pudieron a un país que también crecía como podía.

¿Qué música se escuchaba y se bailaba?

En los sectores aristocráticos el vals era el rey de los salones. Si bien esta danza en tres tiempos había estado de moda en la Viena de 1830, en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial (1914-1918) gozó de renovada popularidad. Gracias a operetas como La Viuda Alegre, del húngaro Franz Léhar (1870-1948), estrenada en 1905, el vals volvió a ser furor en las grandes ciudades. A nivel estrictamente local, y también popularizado por el teatro, el pericón estaría en boga hasta el Centenario.

Pero la gran novedad sería el tango. De origen mestizo, cruza entre la habanera cubana y en candombe negro, tamizado por músicos criollos o italianos, el tango fue, al principio, marginado por la elite porteña. Pero los ilustres visitantes europeos terminarán por reivindicarlo. En 1913, el tango triunfó en París y entonces fue legitimado en su patria. Entre los tangos de 1910 se destacan Don Juan y La bicicleta, este último de Ángel Villoldo (1860-1919), poeta y músico, el primer gran nombre del tango argentino.



¿Qué se temía que ocurriera ese mismo año?
 
Como ahora, los hombres de 1910 temían la llegada del fin del mundo. En este caso, se debía a un acontecimiento científico  combinado con superstición: el paso del cometa Halley. Descripto y bautizado por el inglés Edmond Halley (1656-1742), este cuerpo celeste es el más famoso de los que se acercan a la Tierra y son visibles a simple vista, cada 76 años (con algún margen de error). Hay registros de sus apariciones tan temprano como en 625 a.C.
 
Y qué aterrador resultaría antaño que cuando se vio en junio de 1456, el “conde Drácula” (Vlad Tepes, príncipe de Valaquia) lo incluyó en una moneda acuñada para sus dominios. En 1910, se lo vería en todo su esplendor el 19 de mayo, es decir, siete días antes de la fiesta. Los más tremendistas, como el francés Camille Flammarion (1842-1925), mezcla de astrónomo y ocultista, predecían el evenenamiento de la atmósfera por los gases emanados de la cola del cometa. Dice la investigadora Beatriz Seibel sobre aquel día 18 en Buenos Aires: “no hay conventillo que no albergue en su patio un último baile”. Por supuesto, el Halley pasó  – y volvió a pasar en 1986 – y aquí estamos… (¿por error, quizás?)

domingo, 8 de abril de 2018

Historia argentina

Historia argentina


¿Qué invento célebre se experimentó en Argentina?

El 30 de septiembre de 1910, el flamante Premio Nobel de Física italiano, Guillermo Marconi (1874-1937), transmitía un mensaje de radio desde la localidad bonarense de Bernal hasta los lejanos Canada e Irlanda.

Marconi había desarrollado la radio telefonía desde 1895 y su nuevo invento, rápidamente universalizado, le valió aquel gran premio en 1909. El propósito de Marconi para visitar la Argentina fue instalar antenas y estaciones potentes que comunicarían América del Sur con Europa. Poco después de este experimento, la radio se impondrá en el mundo como medio masivo de comunicación y entrenamiento.

¿Qué espectáculos se vieron?

Se podría empezar con uno de título mitad homenaje mitad oportunismo: El Centenario, una revista estrenada el 16 de mayo en el porteñísimo Teatro Apolo. Eran sus autores Camilo Vidal (libro) y Enrique Cheli (música).

La Comisión de Festejos del Gobierno compró cinco funciones para regalar al público sin recursos. La revista era un género esencialmente popular y equivalente, junto con el circo, a los más masivos de los programas de entretenimientos de la televisión actual. 

Los protagonistas fueron dos de los fundadores de la revista porteña: Luis Vittone (1881-1925) y Segundo Pomar (1884-1944). En el otro polo, el Teatro Colón, a dos años de su inauguración, presenta el 26 de mayo la ópera Manón.

Una bomba anónima estalló durante la representación y dejó heridos graves. Eran los años de los atentados anarquistas. También, los del nacimiento del cine mudo: el 11 de marzo se estrenó una de las películas pioneras en la ficción cinematográfica nacional: El fusilamiento de Dorrego. Es una de los tantos filmes realizados ese año con argumentos-homenaje.

¿Se conservan muchos objetos relacionados con la revolución de mayo?

En realidad, no demasiados, pero algunos muy significativos. En el Museo del Cabildo, se guardan dos de los bancos donde se sentaron los cabildantes y en el Museo Saavedra, se exhibe la primera proclama que hizo la Primera Junta, fechada el 26 de mayo de 1810.

En cuanto al Museo histórico nacional, éste tiene en su colección un documento muy particular: una invitación al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 a nombre de Pedro Díaz de Vivar, en la que el invitado agrega un texto de disculpa de su puño y letra. Dice el hombre que “por aver llovido el 22 no fui al cavildo temeroso de la humedad, y frío”. Añade que cuando se presentó al día siguiente, le dijeron que ya era tarde porque el acta estaba cerrada.

En estos museos se conservan, además, algunos objetos personales de los próceres: en el del Cabildo, un par de candelabros de Domingo Matheu y el tintero de Saavedra, y en el Histórico Nacional, otro tintero y una cigarrera que pertenecieron a Mariano Moreno. Lamentablemente, de allí fue robado hace unos años el reloj de oro de Manuel Belgrano, que era el único objeto de valor que el prócer tenía en el momento de su muerte y entregó al médico Joseph Redhead, quien había cuidado de él en sus últimos tiempos.

Biblioteca nacional de la Argentina. Foto - Elena

Caramelos de chocolate

Caramelos de chocolate


Se rallan 3 barras de buen chocolate y se pone en una cacerola con cien gramos de manteca. Se le agrega 60 gramos de miel, 100 gramos de azúcar y 80 gramos de crema de leche.

Se deja hervir sobre fuego bajo unos 12 a 15 minutos.

Se ponen en un molde para caramelos, previamente aceitado.

Para sacarlos deben estar bien frios.

Envolverlos en papel manteca.

El micro-centro de la ciudad de Buenos Aires. Foto de Elena

Carne picada con bollitos de queso

Carne picada con bollitos de queso


Receta para microondas

Tiempo de preparación: 30 minutos, tiempo en microondas: 20 minutos

Ingredientes para cuatro raciones:

  • Carne picada de vaca 450 gramos
  • Una cebolla mediana picada
  • 225 gramos de tomates en lata (picados)
  • Un cubito desmenuzado de caldo de vaca
  • Una cucharada sopera de bovril
  • Dos cucharadas soperas de guisantes congelados
  • Sal de apio y pimienta negra recién molida, al gusto

Bollos:

  • 225 gramos de harina con levadura, tamizada
  • Media cucharada de café de polvo de hornear
  • 50 gramos de margarina o de mantequilla fría
  • 50 gramos de queso rallado
  • Media cucharada de café de hierbas aromáticas variadas
  • Un huevo mezclado con seis cucharadas soperas de leche
  • Una cucharadita de café de bovril

Cocción:

  • Ponemos la carne picada y cebolla en un molde de suflé de 18 cm.
  • Tapamos y horneamos 4 minutos en Máximo
  • Revolvemos bien con un tenedor
  • Echamos los tomates, caldo, bovril, sal de apio y pimienta
  • Tapamos y horneamos 10 minutos en potencia 7 o Asar
  • Echamos los guisantes y apartamos
  • Ponemos la harina y el polvo de hornear en un bol de un litro y tres cuartos.

Un caballo que se esconde debajo de la biblioteca nacional en Buenos Aires, Argentia. Foto de Elena

Carbonada criolla

Carbonada criolla


Ingredientes:

  • 750 gramos de carne de ternera, troceada
  • Seis cucharadas de manteca de cerdo
  • Dos tazas de arroz
  • Un kilogramo de zapallo (calabaza)
  • Tres tomates
  • Una cebolla
  • Un ají (pimentón) morrón
  • Dos papas (patatas)
  • Dos choclos (mazorcas de maíz tierno) cortados en rodajas
  • Una cucharadita de azúcar
  • Una cucharadita de pimentón
  • Dos litros de caldo o de agua

Cocción:

  1. En una cazuela disolvemos dos cucharadas de manteca y doramos la cebolla y el ají, finamente picados
  2. A continuación incorporamos los tomates pelados, sin semillas y picados, junto con la sal, el pimentón y el azúcar
  3. Mientras tanto, en una sartén, doramos la carne con dos cucharadas de manteca
  4. Una vez dorada la carne, la sacamos y agregando dos cucharadas de manteca restantes rehogamos el arroz hasta que quede dorado
  5. Sancochamos (hervimos) los choclos en agua y reservamos
  6. En la cazuela con el sofrito ponemos la carne y el arroz que tenemos preparados
  7. Revolvemos bien, agregamos el caldo caliente y las papas cortadas a cuadraditos
  8. Dejamos hervir diez minutos y agregamos el zapallo cortado a cuadraditos
  9. Dejamos diez minutos más y añadimos los choclos. El guiso tiene que quedar muy jugoso.

Iglesia de la ciencia. Buenos Aires, Argentina. Foto - Elena

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